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El engaño es el recurso preferido y único que le queda a Laura Fernández

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En el mejor de los casos, la estancada en la preferencia electoral y candidata de la alianza Vamos por Quintana Roo, Laura Fernández Piña continúa atrapada en una espiral de mentiras que ha creado o copiado para basar su campaña electoral.

Dia con día, el discurso de la candidata se caracteriza más por la incongruencia entre lo que dice, exige o acusa y su propia realidad.

Ha dejado de lado darles prioridad a las propuestas útiles para los quintanarroenses y en su lugar les da más importancia a los ataques sin mayor fundamento que viejas campañas negras en contra del partido Verde, al que por cierto le cedió la gobernabilidad de Puerto Morelos durante su mandato, tal cual lo reconoce ella misma lo ha admitido.

De tal forma que al ver que ninguno de sus ataques detiene la preferencia ascendente de su adversaria de morena, ahora la incongruente Fernández Piña saca del costal de los fracasos otra de las fallidas campañas negras de antaño en la que se intentó engañar al electorado de que la autoridad municipal tendría atribuciones para otorgar permisos a un casino.

En su momento, la misma secretaría de Gobernación aclaró que ningún presidente o presidenta municipal cuentan con las atribuciones de otorga licencias de funcionamiento a casas de apuestas ya que es facultad del gobierno federal.

En el caso concreto al que se refiere la mentira que ahora intenta revivir Laura Fernández para engañar al electorado de este 2022, es indispensable decir que no se trató nunca del otorgamiento de ningún permiso de funcionamiento, ya que dicho casino ya contaba con todos los necesarios y de hecho ya operaba en la zona hotelera, de lo que se trató fue simplemente de un trámite de cambio de domicilio dentro de la misma zona, que requirió un escrito de visto bueno, tal cual lo requiere cualquier otro negocio que solicite el trámite federal.

Así las cosas, sería justo entender que tampoco se podría esperar un comportamiento muy diferente de una candidata “educada” en la escuela priísta-Borjista, donde los “políticos” se encumbraban en el poder gracias a complicidades y este tipo de conductas.

Lo verdaderamente triste para Laura Fernández Piña, es que cada ataque que se le ocurre hacer en contra de su adversaria, le juega en contra y termina por incrementar la ventaja, que hoy por hoy se mantiene en 30 puntos en las encuestas más conservadoras.

En mi Opinión | Javier Cataño Leal

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